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El año chino ordinario consta de 12 lunaciones
(doce meses lunares) lo que supone entre 353 y 355 días. Cada cierto
tiempo (más o menos, cada tres años) se intercala un año embolismal
(un año con 13 meses lunares) de entre 383 y 385 días.
Cada mes el sol entra en una constelación del zodiaco diferente. Si
en un mes el sol no entra en una constelación, ese acaba siendo el
mes a intercalar. Se llama con el nombre del mes anterior antecedido
del prefijo "shun-".
Los meses se agrupan en tres grupos: meng (primero), Zhong (medio) y
Ji (último); y en cuatro estaciones, Chun (primavera), Xia (verano),
Qiu (otoño) y Dong (invierno).
El nombre de los meses se forma combinado sendos
conceptos, por ejemplo "ki-tsin" es el último mes del otoño. Los
meses también se pueden denominar como los años.
Los meses chinos están compuestos por tres semanas de 10 días cada
una. El grupo de los primeros 10 días del mes recibe el nombre de
tschu.
Los días del mes se cuentan por sus ordinales. El día comienza a
media noche y se divide en 12 schis. Cada schi consta de dos horas,
la primera hora se llama schi-kjao y la segunda schi-tssching. Cada
schi se divide en ocho ke (cuartos de hora), el ke tiene 15 fen, por
lo que un fen equivale a un minuto. Una hora se llama tschuco, un
jike es un cuarto de hora.
Los chinos medían el año por el retorno del solsticio de invierno, y
para ello se valían del gnomon, con el que calibraban la longitud de
las sombras a mediodía. Se considera un ciclo de 60 años, dividido
en otro menor de 12 años.
También hay un ciclo mensual meteorológico, con
24 puntos señalados.
Para ajustar el ciclo lunar de 354 días al ciclo solar de 365 se
debe intercalar un mes cada 2 ó 3 años, a diferencia del calendario
gregoriano solar que añade un día cada cuatro años.
el año Chino
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